María

Con M de Madre


La relación con mi cuerpo antes de parir era de aceptación y quererme así con mi súper barrigón y mis mil estrías. No puedo decir lo mismo de mi tercer embarazo que cogí mucho peso, pero esta vez estaba contenta, hasta le hice mil fotos, algo inaudito para mí en anteriores ocasiones. Sin embargo, al dar a luz la cosa cambió. Es cierto que se me desinfló muchísimo la mega tripa que tenía, pero claro, las estrías que antes quedaban más estiradas con la tripa enorme, pasaron a dejarme un abdomen con piel de pasa, todo arrugadito y muy feo. Hasta la línea alba que no me había visto en todo el embarazo, apareció. El color de la piel de esa zona oscureció haciendo ver mi tripa más fea todavía. Creo que es relativamente aceptable estar más gordita en el embarazo, pero una vez se da a luz todos y las mujeres las primeras, esperamos cuerpos perfectos, como de niñas que no han parido y eso no nos ayuda nada a las que no nos ocurre eso. Somos muchas las que tras cada parto vemos como nuestras caderas ensanchan, nuestros pechos caen y nuestra tripa parece haberse peleado a arañazos con alguien, pero es que en realidad creo que eso debería ser lo normal y lo raro sería volver a estar fantástica en un tiempo record. Vivimos en una sociedad dónde se idolatra la belleza y todo lo que no encaje con esos stándares, se queda fuera, por eso intentamos encajar como sea, para estar dentro y no sentirnos aisladas. Las famosas que parece que entran en una competición a ver quién se recupera antes tras dar a luz y en breve están incluso mejor que antes, tampoco ayudan, por eso me gusta seguir a mujeres reales en las redes como Tania Llasera que muestran con humor esa cara de la maternidad.

Mariana


UFFF!!! la verdad que como argentina que soy crecí viendo como mi mamá libraba una batalla campal contra su cuerpo!! siempre estaba a dieta!! pero siempre siempre !!! pobre tiene que haber sido muy duro para ella!! llego el turno de mi adolescencia  y empezó mi guerra personal contra eso 55 kilos que eran un delito para esos 1.58 cmm!!! que horror mirarme al espejo!!! me daba una rabia!! odiaba no pesar 10 kilos menos medir 10 cmm más y para completar tenía muchísimos granos!! no podía ni verme!! vivia literalmente de manzanas y yogur 0%!!! y no podía conmigo misma!!! que angustia por dios !!! recuerdo que cuando llegaba el verano me entraba una ansiedad!! dioosss me tenía que poner en biquini !!! me acuerdo y se me ponen los pelos de punta!! le pido al cielo que mi hija no pase por eso!!! suena exagerdao pero con 15 o 16 años todo son inseguridades!!! llegue a los 20 años luchando contra mi cuerpo!! y me fui a otro continente y empece una nueva vida!! yo no se si fue el darme cuenta que podía yo sola con el mundo o que madure un poco!!! pero empece a quererme un poco más!! solo un poco (jajajajaj)!!! y de golpe vino maría!!! mi cuerpo empezó a cambiar y  mi terror de nunca volver a lo que había sido crecía a pasos agigantados!!!!pero no se si el haber sido madre el haber podido con un parto y una lactancia exitosa!! o que simplemente madure un poco más !! de golpe me empece a querer y me sentía  guapísima!!! y con mi segundo embarazo disfrute lo que no había disfrutado y el postparto fue suave y me di cuenta que estaba agradecida a mi cuerpo por todo lo que me había dado y lo que me dará!! creo que fue cuando me di cuanta que amaba estar en mi piel y que no me cambiaba por nadie !!! creo que vivimos en una sociedad en donde en lugar de disfrutar de lo que tenemos vivimos comparando !!! pobres niñosss!!!y no se pude generalizar !!!  tenemos que aprender a vivir gozando de lo que tenemos y no de lo que no tenemos!! quiero que mis hijos se amen por como son y no espero mas que eso!!! porque si ellos mismos se quieren podrán ser felices!!! dejemos de mirar al otro y mirémonos a nosotros mismos!! seamos libres para dejar que los demás lo sean!! jajajaj

Paula


Antes de tener a mis hijas creía que mi cuerpo era perfecto, un pecho pequeñito, cinturita... Y después del primer parto me quedé atónita al ver que esa barrigota seguía allí pero sin mi bebé dentro. Mis pechos habían multiplicado por diez su tamaño, infinidad de estrías rodeaban mi cuerpo, mi pelo ya no estaba tan brillante ni sedoso como durante mi embarazo y mi espacio vital se había reducido a cero teniendo que cuidar de mi pequeña. Después de diez largos meses conseguí bajar 20 de los 30 kilos que gané durante la gestación aun haciendo dieta estricta desde el tercer mes y sobrellevando una diabetes gestacional. Después llegó mi segunda hija, que aunque fue un embarazo menos traumático, más agradable y llevadero, el proceso fue prácticamente el mismo. La no aceptación de mi propio cuerpo me llevó de nuevo a rechazarme frente al espejo, pues la barriga, las estrías y los macro pechos no formaban parte de mi yo anterior y por lo tanto no los quería ni ver. Ahora después de un año de mi segundo parto y a tansolo 10kg de mi yo anterior, empiezo a aceptarme. Mis marcas de guerra seguirán conmigo para siempre y llegará el día en que orgullosa de mi misma me mire de nuevo al espejo y vuelva a amarme de nuevo. Somos muy exigentes con nosotras mismas, tanto que realmente ahora recuerdo que antes de ser mamá ya no creía tener un cuerpo precioso. ¿Y ahora lucho cada día por tener de nuevo aquel cuerpo del que no estaba 100% convencida? Dejemos de luchar a contramarea y empecemos a vivir nuestra nueva vida con nuestros hijos, pero satisfechas de las mujeres que somos ahora, seguras de nosotras mismas, amándonos a nosotras primero, los demás nos amarán seguro. Solamente de este modo podremos ser 100% felices.